Magdalena, festa plena!!!

 

Y una vez que han terminado las Fallas de Valencia, en la Comunidad Valenciana, sin embargo, continúa la fiesta.

Efectivamente, la Comunidad Valenciana no se rinde ante la resaca fallera y en Castellón nos espera un fin de semana lleno de música, luz y color, como gusta a valencianos y castellonenses celebrar sus fiestas, a los que se unirán en San Juan los alicantinos con sus “Fogueres de Sant Joan”, recibiendo así a la primavera de la forma que tanto gusta a los habitantes de la Comunidad Valenciana: con mucho ruido y pólvora, música y, sobre todo, luz.

Quizás, de entre las grandes fiestas de la Comunidad Valenciana, las Fiestas de la Magdalena de Castellón sean las más desconocidas, ya que siempre quedan ensombrecidas por sus hermanas falleras, dada la proximidad de ambas festividades. Sin embargo, las Fiestas de la Magdalena nada tienen que envidiar a las Fallas de Valencia, ya que cuentan con un encanto propio y una personalidad que las individualiza, centrándose más en los aspectos tradicionales que en la espectacularidad de sus celebraciones.

En el propio origen de las Fiestas de la Magdalena se puede observar lo que indicamos, ya que en esta festividad se conmemora el traslado de la ciudad desde la colina de la Magdalena hasta la llanura litoral en 1251, lo que ya nos indica el especial sentimiento de los castellonenses en esta celebración y su carácter eminentemente popular y participativo. Así, uno de los primeros actos que dan inicio a las Fiestas de la Magdalena de Castellón es la “Cabalgata del Pregó” y la Romería a la Ermita de la Magdalena: con la primera, los castellonenses dan inicio a las fiestas con una cabalgata que ilumina la noche de Castellón con trajes típicos y figuras mitológicas e históricas; con la segunda, los castellonenses rinden tributo a su historia el tercer domingo de Cuaresma, desplazándose en romería hasta la Ermita de la Magdalena, portando unas largas cañas rematadas con una cinta verde (de ahí que también se la conozca como “Romeria de les Canyes”, con lo que rememoran el traslado de la ciudad a la costa.

Tras la “Romeria de les Canyes” tiene lugar el regreso (“La Tornà”) a la ciudad de Castellón, tras la cual se celebra el impresionante desfile de “Les Gaiates”, un alarde de ingenio, creatividad, luz y belleza en el que desfilan por las calles de Castellón unas carrozas en forma de gayatas que compiten entre si por ver cuál obtiene el premio a la mejor iluminación, diseño e ingenio, recordando con ello a los faroles utilizados por los primitivos castellonenses cuando descendieron de la montaña para establecerse en la Plana. En el recorrido de este desfile intervienen 19 comisiones festeras, entre las que se incluye la del Ayuntamiento de Castellón, llenando la noche castellonense de luz y color, acompañada de música y del calor y emoción de los castellonenses. Al día siguiente, por la noche, se encenderán todas las “Gaiates” de una en una en el Paseo de Ribalta en un acto que se conoce como “Encesa” (“encendido”) y que preside la Reina de las Fiestas de la Magdalena, todo un espectáculo de luz digno de ver.

Las Fiestas de la Magdalena tienen también un momento clave y especialmente emotivo, como es la Ofrenda de Flores a la Mare de Déu del Lledó, patrona de Castellón, ofrenda muy similar a la que tiene lugar en las Fallas de Valencia hacia su patrona, la “Mare de Déu dels Desamparats”, y con la que los castellonenses rinden tributo religioso a su patrona de una forma especialmente vistosa, popular y participativa.

Y es precisamente el carácter popular y participativo de La Magdalena de Castellón lo que caracteriza a estas fiestas, unas fiestas que se viven por la gente en la calle: bailes, música, fuegos artificiales, juegos, festivales tradicionales, teatro en la calle, pasacalles y un conjunto de actividades que marcan el inicio de la primavera en Castellón, algo que en el Mediterráneo se vive y celebra de una manera muy especial y que culmina en la Plaza Mayor de Castellón el último domingo de la semana de fiestas con el “Magdalena Vítol” de la Reina de las Fiestas, un grito con el que se dan por terminadas las fiestas hasta el año siguiente, no sin antes prender una traca que recorre la ciudad.